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marzo 06 de 2021
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Vacunas y medicamentos anticovid para Colombia

Por momentos da la impresión que a Iván Duque lo sobrepasa la responsabilidad que recae sobre su figura pública.
Nación - 2020 / 08 / 24

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Por: Gustavo Múnera Bohórquez

Colombia, pobre Colombia, dadas las manos corruptas en que se haya, por lo que nada bueno le espera para erradicar de manera definitiva la pandemia de coronavirus. Lo peor no es la enfermedad, si no la existencia de personajes que tienen la obligación de tomar las decisiones para implementar otros medios de control del problema, aparte de las indicaciones epidemiológicas de cierre de zonas urbanas, puertos y sitios públicos de reunión de todo tipo, uso de tapabocas, etc. El mayor peligro es que estamos bajo un régimen cuya ineptitud y falta de autonomía es notoria. Por ningún lado se ve la toma de decisiones para aprovechar el mercado de las vacunas y medicamentos anticovid en desarrollo.

Por momentos da la impresión que a Iván Duque lo sobrepasa la responsabilidad que recae sobre su figura pública. Esta inacción se acentúa porque en vez de manejar la pandemia de manera activa, va a remolque de las circunstancias. Si ya era para él un desafío ser presidente, de improviso se ha visto obligado a bailar con la más fea, la pandemia. El diario El Tiempo de Bogotá habla de que el subregistro de casos de Covid-19 puede ser superior al 80%. Allí caben las personas que nunca son notificadas del resultado de las pruebas que les toman, sobre todo si han sido testeadas a domicilio.

Dentro de las medidas que se le exigen de manera perentoria al gobierno está definir sin más dilaciones con cuál o cuáles vacunas se casará Colombia. Aquí no caben consideraciones políticas ni temores a regaños extranacionales porque lo que está en juego es la vida de los colombianos. La exigencia se refuerza con el hecho que por lo menos ocho vacunas distintas contra covid-19  están avanzadas en su fase III de investigación y, por tanto, es inminente que a más tardar en seis meses ellas se disputarán el mercado a dentelladas. No hay dudas que solo en un año habrá dosis suficientes disponibles y libres de compromisos mercantiles. Inicialmente Estados Unidos tiene el propósito de monopolizar todas las dosis que se produzcan en su suelo, e inclusive, parte de lo que genere la farmacéutica inglesa Astrazeneca.

Un dato ominoso es la parálisis flácida de Iván Duque que lo lleva a procastinar sobre qué hará Colombia para adquirir los medicamentos contra el covid-19 (distintos de las vacunas) que ya están en el mercado; el afivavir ruso o el remdesivir estadounidense. Pero, ni lo uno ni lo otro. El gobierno da la impresión de no entender que la batalla contra la pandemia se debe dar en varios flancos a la vez. La expectación no augura ninguna preocupación estatal al respecto. Parece que para la presidencia es un imposible legal adelantar compromisos monetarios para la adquisición de las vacunas y los antivirales mencionados porque estos tienen el carácter de  experimentales y cuando eso ocurre, la ley prohíbe invertir en ese tipo de productos. Pero, si ese fuese el caso, el gobierno que en este momento acapara todas las ramas del poder estatal debió tramitar de urgencia una reforma legal para enfrentar una situación nueva como es la pandemia.

El sabio Cocobolo afirmó que lo primero es lo primero. La urgencia que representa la pandemia se ha tomado con parsimonia de burócrata, lo que se traduce en muertes de personas sin distingo de edad; en especial de gente con preparación profesional que se tardará en reemplazar porque los tiempos de estudios son largos y el acopio de experiencia no se puede improvisar. Se dirá que nadie es indispensable; no obstante, les debería preocupar a las autoridades la  baja en la producción y oferta de bienes y servicios para satisfacer las necesidades básicas de la población, antes que se produzcan estallidos sociales. La escasez  de esos bienes, sumado al grueso de una población de Colombia que vive del rebusque, causará que se desborde la obediencia a las medidas de aislamiento, porque la posibilidad de morir de hambre sin duda llevará a muchas personas a la calle.

De tanto esperar, Iván Duque a final tendrá que comprar los 16 millones de dosis que dice son suficientes para inmunizar a la población colombina, a los chinos o rusos. Se deberán priorizar las personas de mayor riesgo, como son los ancianos, al personal sanitario, los maestros, y en general, todos aquellos que en razón de su oficio tengan contacto con otros seres humanos. A ojo de buen cubero este 32% de aparente cobertura en la vacunación luce insuficiente. Las vacunas de origen norteamericano están comprometidas para ser aplicadas a los estadounidenses exclusivamente, según los dineros girados a los laboratorios en carrera para producir vacunas contra covid-19. Donald Trump ha entregado el billete en millones de dólares así: Jhonson&Jhonson, 456; Moderna, 500; Astrazeneca, 1.200; Novavax, 1.600 y Pfizer, 1.950. El clásico no hay con quién. Pero, quedan las vacunas chinas y la rusa que se muestran prometedoras. Solo que toca ser valiente y tomar la decisión de adquirir el arsenal terapéutico necesario para controlar la pandemia, a contrapelo de ciertos compromisos políticos, si es preciso.

 

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