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marzo 26 de 2019
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¿La oficina jurídica de cultura?

"Hay asuntos que raspan tanto el ojo que se tornan impajaritables"
Departamento. - 2019 / 01 / 08

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la posición de www.guajirapress.com

Por: Abel Medina Sierra - Cultor e investigador

Hubiese querido iniciar mis columnas del 2019, después de un considerable receso, con temas más positivistas; pero, hay asuntos que raspan tanto el ojo que se tornan impajaritables.

En la edición del jueves 20 de diciembre del Diario del Norte, en una página completa titulada “Deportistas y cultores se organizan para exigir recursos de la Gobernación para sus actividades”, llama la atención el justo clamor del director de Cultura, Juventud y Género del departamento Rubén Macdaniel Pavón. En la nota, Macdaniel se queja de los apenas y netos 600 millones que administró en el 2018 para financiar las artes y la cultura en 15 municipios, irrisorio partiendo que Riohacha maneja casi el doble de este presupuesto. Macdaniel también hace la comparación con Arauca donde el presupuesto para cultura y artes llega a los 8 mil millones y los 180 mil de Atlántico, lo que hace vergonzosa la cifra que el departamento de La Guajira gasta en cultura. En suma, el funcionario calificó de “pésimo” el año 2018 y augura que no hay claridad presupuestal para el 2019 en este sector.

Muy sinceros y valientes reclamos del director departamental de cultura, pero hay otras verdades que se quedaron en el tintero, lo cual es entendible por su condición de funcionario y porque debe cuidar su puesto.  Se nos viene una pregunta: ¿a dónde van a parar los recursos que debieran destinarse al fomento, la formación, emprendimiento y promoción de las artes y la cultura?

Un derecho de petición presentado ante la Dirección de Cultura y la Gobernación por el gestor cultural Pedro Verbel, actual vicepresidente del Consejo Departamental de Cultura, nos arroja algunas respuestas.  En la respuesta de la Dirección Departamental de Cultura, Juventud y Género, se da cuenta de cinco funcionarios que son la planta de personal de la entidad. A estos se agregan seis empleados más que apoyan lo misional y lo operativo y que vemos todos los días dedicados a su infatigable labor.

Pero lo curioso, el Departamento de La Guajira ha dado órdenes de servicio para OCHO abogados asignados a la Dirección Departamental del Cultura en 2018. Si, leyó bien, son 8. De estos, los cultores y gestores culturales que suelen visitar el Centro Cultural, se preguntan dónde estuvieron durante los meses que los contrataron porque no se les vio, qué tipo de trabajo hicieron, dónde están los productos, quién definió que el perfil para este tipo de trabajo corresponde a un equipo de 8 abogados. Sabemos que uno de ellos tiene experiencia en gestión y formación cultural, el resto, unos anónimos en asuntos del sector.   

Estamos seguros que ni siquiera la oficina jurídica de la Gobernación contrata tantos abogados. La curiosidad crece para conocer qué tipo de trabajo exige de un equipo jurídico tan nutrido en la Dirección de Cultura, si para alguna cosa lo necesitaron fue quizás para responder el derecho de petición de Verbel, de resto, vaya uno a saber qué hacían estos expertos en esa dependencia y sería bueno que se revelaran los detalles de sus órdenes de servicio.

Mientras la red de bandas, de talleres literarios, de danzas, teatro y artes plásticas se cayó por falta de coordinadores y formadores, el Departamento de La Guajira, de manera vergonzosa, paga a 8 abogados con recursos de cultura, seguramente para otro tipo de trabajo no cultural ni artístico; esa es la verdad que conoce Rubén Macdaniel pero que no puede ni quiere decirlo. No hay un experto en patrimonio cultural en la planta provisional de la Dirección de Cultura, tampoco uno en artes, ni siquiera un formador o un curador. El tema no es solo el monto de los recursos que se asignan, es también cómo se gastan eficientemente y en estos, el Departamento nos ha dado una espantosa muestra de cómo no hacerlo.

La Oficina Jurídica de Cultura, que así debiera llamarse, seguirá cada día más sola y con poco impacto en los municipios, pues solo se concentra en algunas pocas acciones en Riohacha, con mucha alharaca y nada de procesos. Y pensar que quien convirtió la Dirección en una bolsa de empleo para abogados varados aspira ser, de nuevo, nuestra próxima gobernadora. ¡Dios nos libre!   

 

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