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diciembre 11 de 2018
NOTICIAS

Una voz necesaria o un inclemente látigo

El valor civil de la escritora tiene su génesis en las aguas cristalinas de una cultura que traspasa milenios, y en su propio ser.
Departamento - 2018 / 11 / 26

Por: Uriel Cassiani de Palenque - Poeta y escritor

Su voz tal vez fue nutrida por el viento seco que corría en esa ranchería, donde de niña, vio la vida asomarse como un ilustre visitante que se ve a lo lejos. Sus racionamientos literarios pretenden advertimos o liberarnos de un círculo vicioso que encarna una educación subyacente en la esfera nacional, y que penetra en el inconsciente del individuo de manera abrumadora, dictándonos el quehacer. Lo políticamente correcto para que las élites y sus subalternos históricos conserven sus privilegios. Malcolm X no los dejó claro cuando dijo: Si no estamos prevenidos ante los medios de comunicación, nos harán amar al opresor y odiar al oprimido. Hay en Estercilia Simancas Pushaina un fuego que empieza a escaparse de sus propios dominios para habitar en muchas manos latinoamericanas. Su obra bellamente concebida no teme denunciar los desafueros de los políticos y sus administraciones en la Guajira. Esa “dama” tantas veces violadas por muchos de hijos y por la voracidad del capital extranjero. Con la anuencia de un Estado indolente y arrodillado a los favores de las monedas fuertes. El valor civil de la escritora tiene su génesis en las aguas cristalinas de una cultura que traspasa milenios, y en su propio ser, (o cuando vamos a cobrar una ofensa).

Estercilia toma la literatura como el medio ideal para mostrar una realidad que revela saqueos, pésimas administraciones y míseros humanos. También una sabiduría poderosa y su gente bellísima que en la práctica cotidiana defiende la cultura, sus usos y costumbres.  En otro lugar del planeta un lector desprevenido pensará que historias como Manifiesta no saber firmar, Nacido el 31 de diciembre, Jamû. ¿De dónde son las princesas? Y El encierro de la pequeña doncella, corresponde a una literatura de ficción, fantástica o mágica.  La literatura de Teeyita o Teeya como la llaman la gente que de seguro la adora, es una ficción que, en nuestro caso, no solo supera la realidad, sino nuestro propio acerbo literario. Es la mitografía la que defiende la vitae de los pueblos, considerando como sostiene el buen escritor barranquillero Julio Olaciregui que Los mitos trascienden la racionalidad cotidiana, son una posibilidad creativa para liberar al hombre de un destino demasiado limitado. Nuestros pueblos ancestrales defienden la diferencia, lo diverso.

Simanca Pusahina, es una mujer wayuu, que nació en el resguardo Caicemapa, en 1975, es abogada de profesión y una activista social y humana de miedo. Ester como me permito llamarla asume en propiedad las consecuencias que trae una literatura de denuncia.  Alguien podrá afirmar que Simancas es una escritora indigenista, ¿si lo es qué? Lo importante es que esa voz está revertida de una universalidad incuestionable. Ante la realidad Estercilia se cuadra como una experimentada boxeadora de pesos completos. La golpea con todo lo que da su ser, pero esa realidad pareciera de acero. Pero Estercilia no renuncia por lo que se me antoja una voz necesaria o un inclemente látigo para la realidad narrada.

La literatura, ya sabemos, puede tener distintas finalidades, y un texto según los intereses del lector, infinidades de significados. La suya es una voz que nos muestra sin los artificios que atraganta a ciertos autores una realidad insoslayable. Uno llega a pensar que los textos reunidos en ese libro que empieza hacer carrera en América Latina, y de seguro llegará a otras latitudes del mundo, debería ser un texto obligados para todos aquellos políticos que ganen en un proceso de elección popular a cualquier corporación, no sólo podrán adquirir un conocimiento estructural de las sentidas necesidades del pueblo que a través del voto le dio la confianza de gobernarlo, sino que lo conocerán mejor y recuperan la sensibilidad que la dinámica social que plantea el capitalismo, les arranca de cuajo.  Comprendemos que las necesidades sociales, económicas y culturales de cada comunidad es especifica. Sería una fortuna para los políticos. Porque su literatura ha llegado a generar un proceso en el cual el Estado se ve obligado a respetar por ley los nombres, pertenencias y soberanía lingüísticas. (Manifiesta no saber Firmar) Señala Miguel Rocha Vivas en un acertado prólogo que acompaña las obras en incluidas en el libro: Por los valles de la arena dorada. Es un cuento en si mismo muchos más que increíble y que he releído de manera imparable unas veinte veces porque supera mis propias realidades, y muestra el desprecio del Establecimiento por todo aquello que sepa o huela a cultura diferente a la blanca mestiza. Miguel Rocha quien prologa nos anuncia que Simancas Pushaina avanza en su opera prima en novela, ya tiene esa hermana wayuu unos lectores que con ansia correremos a las librerías para comprarlo.

 

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