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diciembre 11 de 2018
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"Líderes"

“Líderes”, así se hacen llamar pomposamente. En estos días están “en su yerei” como dice la expresión popular.
Departamento - 2018 / 11 / 20

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Por: Abel Medina Sierra - Investigador

“Líderes”, así se hacen llamar pomposamente. En estos días están “en su yerei” como dice la expresión popular. Cuando la mayoría de riohacheros se lamenta que, faltando apenas un año para este periodo administrativo, tengamos que ir al desgaste económico, político y social de unos nuevos comicios, ellos son los únicos que están bailando en un solo pies. Para ellos, ojalá que cada año hubiese una contienda electoral porque de eso viven, de eso comen, esa es, para muchos, la única razón de escoger como camino de visibilización social, la vida de “líder”.

Su plato principal es cuando hay elecciones tanto de alcalde como de gobernador, concejales y diputados. Ese es el gran festín y la oportunidad de “cuadrar caja” para un buen rato mientras se ofrece una coyuntura como la de este fin de año electoral en Riohacha. Los verá usted proporcionalmente en los comandos de los candidatos con más respaldo económico y de los grandes caciques electorales. Por eso, cuando se destapa una candidatura, lo primero que hacen es preguntar “¿Y quién lo apoya?”. Una vez constata que la casa Ballesteros, la Casa Blanca, la Pérez Bernier, la Deluque, la Durán están señalando el camino, hacia allá corren para ofrecer “sus votos” y su trabajo. Al “líder” no le gusta arriesgar, dirá que no le gusta perder, aunque siempre tiene algo que perder. Al “líder” no le interesa el perfil del candidato, tampoco su historial o su independencia, solo le interesa su propio bienestar, su bolsillo. Sabe que un buen candidato, pero con bolsillo limpio le sirve a la ciudad, pero no le sirve a él; le puede servir a su barrio, pero no a la mesa de su casa. “Voy por lo mío” es su lema, nos enseñó el humorista Álvaro Martínez en su “guacaqueo”.    

El “líder” generalmente es de escasa preparación, se va haciendo en el día a día. Algunos llegaron a ser concejales y no pudieron sostenerse. Otros son ediles o quienes tienen cierta representación en un vecindario o familia larga. Se hacen notar a veces denunciando alguna situación en los noticieros, pero cuando más se hacen notorios es para las votaciones, es cuando aparecen renovados, repotenciados.

En estos días allí en comandos de candidatos los encuentra. “Cantando votos”, son expertos en crear unos cálculos de votos siempre inflados. Se vanaglorian de “manejar” varias comunidades, de contar con cientos y hasta miles de votos “fieles” que “le caminan” con solo mover un dedo, aunque todos saben que la mayoría de veces no es cierto que manejen tantos votos como dicen. También son expertos en “ningunearse” entre ellos, “fulano no es más líder que yo, la comunidad no le camina como a mí, no tiene más votos que yo”. Se autopropalan como los verdaderos y absolutos “dueños” de los votos, el único e inexorable camino para que un candidato, “si les colabora”, pueda llegar a un cargo de elección popular.

Luego de ningunear a otros líderes y arrogarse el derecho de cientos de votos de una comunidad, entonces viene la negociación. Esos votos tienen un precio. Ese precio se conoce con el eufemístico nombre de “logi$tica”.  El “líder” en su pliego logístico incluirá trasporte para movilizarse él y “su gente”, los avisos publicitarios, dirá que pone su casa a disposición para abrir un comando, que los refrigerios y demás “imprevistos” son impajaritables. Al final, el líder, aunque su candidato pierda, será el único que ganará. Antes, durante y después de elecciones, a muchos “se les compone la cuchara”, es la época en la que pasan de aguardiente a whisky y no se bajan de los carros; se “precian” y son “apreciados” y hasta disputados.

Si el candidato gana, van a sacar pecho y de nuevo inflar su votación. Pasarán horas frente al Palacio Municipal esperando “un contratico” o que le nombren al hijo o pareja en un cargo público. Si cuenta con suerte, logrará que en su barrio pavimenten unas cuadras o le hagan refacciones al parque comunal. Así el “líder” podrá pavonearse como el verdadero redentor de la comunidad, claro, en su bolsillo ya tiene “el derecho de piso” que el contratista le debe pasar. El mismo derecho que algunos cobran a las mujeres que recomiendan y exigen como “concertación” para trabajar en fundaciones que contratan con ICBF. Cada vez que cobran, tienen que darle una “picadita al líder” que lo recomendó.

En el caso de las elecciones, el “líder” obra con una lógica pragmática y sencilla: el que llegue al cargo va a robar, así que, si roba, también debe compartir con él que lo ayudó a montarse en el cargo.  Y si ellos son quienes han puesto a alcaldes y gobernadores, también son responsables que la ciudad y el departamento esté como está. Aun así, cuando no hay elecciones, los escuchamos “indignados”, echándole pestes a la clase dirigente con todo el descaro. ¡Vivan nuestros líderes! 

 

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