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noviembre 13 de 2018
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Gobernador, ¡que no se pierdan los recursos!

“Que se tomen medidas inmediatas para preservar lo que más nos representa en la cultura nacional y universal: la música vallenata”
Departamento - 2018 / 09 / 26

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la posición de www.guajirapress.com

Por: Abel Medina Sierra

La declaratoria que hizo el Ministerio de Cultura en el 2014 y luego, en el 2015 la Unesco, del vallenato como patrimonio cultural, no se trata, como muchos lo han entendido, de una exaltación o premio, sino de una alerta a la institucionalidad para que se puedan crear escudos de salvaguarda que preserven los componentes que estén en riesgo. Justamente, la declaratoria de la Unesco es de “riesgo urgente”, es decir, se le envía al mensaje a las gobernaciones de La Guajira, Cesar y Magdalena, al Ministerio de Cultura y portadores de tradición, para que, siguiendo el mandato de Plan Especial de Salvaguarda (PES), se tomen medidas inmediatas para preservar lo que más nos representa en la cultura nacional y universal: la música vallenata.

De las iniciativas que están en el PES, solo se han efectuado tres y no han tenido gran impacto: un encuentro de festivales, unas jornadas de música a parques en Valledupar y un proyecto de estímulo a radialistas para cortos documentales. En La Guajira, la institucionalidad hasta el momento, poco ha hecho. La apuesta mayor ha sido que la Universidad de La Guajira haya creado el programa de licenciatura en música con énfasis en vallenato. Pero hay uno de los componentes del PES que se ha gestado desde La Guajira y que hoy está tan en riesgo como el vallenato.

Algunos gestores como Emmanuel Pichón Mora, Roger Bermúdez, Pedro Verbel y este servidor, con apoyo del director de cultura distrital Giovani Rivadeneira, postulamos un proyecto para la creación del Observatorio de la música vallenata. Se trata de un ente que animaría el diagnóstico, mapeo, investigación, sistematización y divulgación de estudios sobre esta música. Es decir, sería la entidad que le daría la mirada académica al vallenato. Esta iniciativa será financiada con recursos del impuesto nacional al consumo de la telefonía móvil para proyectos de patrimonio cultural.

Después de dos años de estar yendo y viniendo al Ministerio de Cultura, siendo corregido y ajustado, a fin el proyecto tiene aprobación. Y se logró porque se requería fortalecer las alianzas. El Estado envía los recursos al Departamento (que no pone ni un peso), para que haga un convenio con el municipio que postuló (en este caso Riohacha), pero debe escoger un ente ejecutor. Es ahí en el que la Universidad de La Guajira es, según el proyecto y exigencia del Ministerio, el aliado con funciones de hacer operativo el Observatorio de la música vallenata. La Universidad ya ha ofrecido su respaldo y dará un espacio físico y las condiciones para que funcione allí esta entidad de estudios especializados en música vallenata.

Hasta allí todo perfecto. Lo preocupante es que más de una vez, estos recursos se han tenido que devolver porque se agotan los tiempos y en la maraña engorrosa de trámites de las oficinas jurídicas se daña el ´pan en la puerta del horno. Si no se celebra en lo que queda de septiembre el convenio entre Gobernación y Distrito para que la universidad pueda crear el observatorio, se tendrán que reintegrar al Ministerio de Cultura esos más de 200 millones que permitirán que los guajiros retomemos el protagonismo para estudiar el vallenato. Y no solo son estos, en una cuenta embargada de recursos de la misma fuente, hay más de 900 millones que el Departamento ha debido devolver hace meses porque no los alcanzó a ejecutar. Estos recursos, con una diligente gestión parlamentaria, se puede lograr que los dejen aquí para ser invertidos en patrimonio cultural (no puede ser en otros gastos).

Ya antes, durante el gobierno de Jorge Pérez, se tuvo que regresar a la nación cuantiosos recursos de este programa porque en las oficinas jurídicas no tuvo doliente la cultura y no fueron capaces de proyectar un convenio que permitiera ejecutar estos recursos. Ojalá no tengamos que lamentar que el Observatorio de la música vallenata, que sería la envidia del Cesar, también se pierda no por falta de recursos, sino por el escaso interés y la desidia de los funcionarios de la gobernación.

Señor gobernador Wilmer González, en sus manos está que no se vuelvan a perder estos recursos, dele una manita a la patrimonialización del vallenato. 

 

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