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agosto 14 de 2018
NOTICIAS

La moda si incomoda

“La interacción mediante el dominio es otra forma de esclavitud y colonización que no puede ser permitida”
Por: Laura José Almazo - Antropóloga - 2018 / 08 / 05

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la posición de www.guajirapress.com

Por: Laura José Almazo - Antropóloga

Hace un par de semanas me encontré con la oferta de un curso de confección de “mochilas guayus” en un céntrico barrio de Buenos Aires, la publicidad física y en Redes Sociales prometía al público aprender en una clase, abonando unos 7 dólares, convertirse en una artesana experta.  Arte y habilidad que le toma a una mujer Wayuu, años de práctica. Bajo esta lógica a simple vista, podemos concluir que hay varios atentados en una misma bomba explosiva:

  1. se viola y se secuestra el conocimiento ancestral de las artesanas Wayuu
  2. se tima a un incauto cliente y como cereza del pastel...
  3. se deforman los aprendizajes y técnicas de la comunidad a la que se le roba el conocimiento y se produce un aborto que no es una cosa ni otra.

La apropiación cultural ha jugado un papel preponderante en el aumento de las desigualdades e inequidades que aquejan a pueblos no occidentales históricamente.  La interacción mediante el dominio es otra forma de esclavitud y colonización que no puede ser permitida, tolerada, ni disfrazada con eufemismos como globalización, expansión.

La interacción cultural se basa en el respeto y el intercambio, la apropiación cultural es una forma descarada de usurpar el conocimiento del otro. Otro disfraz de la apropiación es la "inspiración". Bajo este lema, diseñadores, empresas y mercaderes a lo largo del mundo toman elementos distintivos de pueblos, históricamente marginados, para incorporarles a sus productos desagregando a los autores de la obra, de la cadena de valor.

Es maravilloso ver una mochila Wayuu en Sri Lanka, Nueva Zelanda, en la nueva colonia de Marte y hasta en el Instagram de una de las Kardashian o cualquier otro insólito lugar del universo, pero sería más esplendido que esa mochila viajara esos miles de kilómetros sin perder su impronta, ni su conexión con las manos laboriosas que le dieron vida.

El Estado sólo mantiene la gestión de los bienes tradicionales, emblemáticos y no lucrativos, en gestiones que propician el patrimonialismo cultural y el esencialismo identitario. Por otro lado, transfiere los espacios modernos y rentables de la cultura hacia agentes privados capitalizados, convirtiéndolos en áreas de explotación comercial, mientras que niega apoyo a los agentes privados sin capital y a los agentes comunitarios, librando esas iniciativas a una autoproducción escuálida. Los esfuerzos de los gobiernos nacionales por preservar estos legados han sido tibios, pero cada uno con pequeños esfuerzos puede contribuir a generar una coraza que proteja a nuestras artesanas y reconozca su arte. Haciendo actos tan simples como:  no pedir rebaja a las artesanas, pagar el precio justo, haga de cuenta que está comprando en Zara y que esa artesana es una Amancio Ortega en potencia que debe ser retribuida por su producto con el precio al que lo ofrece.

Si usted revende artesanías tómese el tiempo de explicarle a su comprador de donde viene esa manta, esa mochila o cualquier otra prenda. Si usted ve a alguien apropiándose de estos saberes, denuncie. Si usted usa artesanías de pueblos originarios, indague, averigüe y entienda que está usando.

Es una cuestión de justicia a la que abogo con estas líneas. La moda de "lo étnico" como una pseudo vuelta a los orígenes, ha terminado por cosificar elementos culturales, convirtiéndolos en productos descontextualizados, sin un relato conexo con sus protagonistas, ni mucho menos reivindicativo.

¿Recuerdan el sonado caso de la diseñadora española Stella Rittwagen? ¿Recuerdan las mochilas intervenidas que Silvia Tcherassi comercializa en varios cientos de dólares?  Estos son algunos ejemplos de los miles que podría citar. Podemos usar prendas étnicas reconociendo el valor y origen de las mismas, dado el caso estaríamos rindiendo un tributo u homenaje a quien lo elaboró y lo que esta representa, si por el contrario solo estamos tapando nuestra desnudez o portando un accesorio que es el último grito de la moda, estamos robando, robando vil y descaradamente como esos políticos que tantos señalamos. Recuerde que para recuperar tradiciones extintas no aplica la consulta popular y mucho menos los hashtags.

 

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