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agosto 14 de 2018
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Campeones del mundo llegaron a Francia

El equipo de Didier Deschamps arribó a la capital francesa con el trofeo y los jugadores recorrieron la ciudad, atestada de fanáticos.
Deportes - 2018 / 07 / 16

La Patrulla francesa y sus nueve Alfhajets desplegaba en el cielo la bandera de Francia y no había más palabras. Una comunión de fervor, alegría y orgullo identitario ante el retorno de la selección de fútbol con su copa en la mano, que la ofrecían a la República.

Como en 1998, cuando Francia repitió esta historia, miles de franceses esperaban en la avenida más linda del mundo desde la madrugada. De pie, bajo un sol de 30 grados, con sed, calor y un amor a la camiseta pocas veces visto en Francia. Un fenómeno social que supera el fútbol y ha unido a país como jamás lo consiguió la política o los ataques terroristas.

La nueva identidad francesa está en ese equipo de fútbol, que más allá de sus orígenes inmigrantes árabes y africanos, se sienten y son parte de esta Francia multiétnica unida por su “Vive la Republique”. Un momento mágico que este equipo mundialista más joven de su historia ha generado con la unidad, la amistad construida y regada por el técnico Didier Deschamps durante 53 días de vivir juntos. Un equipo irreverente, joven, en delirio colectivo, que rompió los códigos de una Francia dividida, que se liberó y se enamoró en un día de gloria. La nueva Francia hoy.

Una aventura que terminó con La Marsellesa improvisada por los jugadores, emocionante a capella, con el presidente Emmanuel Macron en el palacio del Eliseo frente a los chicos de las escuelas amateurs, que los miraban con idolatría. El protocolo voló en pedazos, en la alegría y el patriotismo, para enterrar las polémicas de que los jugadores franceses no cantaban su canción nacional. Una historia de amor entre esta generación 2018 y Francia ha nacido. Nadie los olvidará.

Philippe y Yamil habían llegado desde Bondy, ese suburbio parisino donde nació Kylian Mbappé, la nueva estrella francesa. Lo vieron crecer, supieron de que sus padres lo criaron e hicieron los esfuerzos para construir un campeón. Compartieron no solo fútbol sino “sus clases de teatro”. Por eso decidieron esperarlo frente al Arco del Triunfo desde muy temprano. “Kiki es Francia hoy. Todos lo admiramos, queremos ser él. Pero también es la demostración que en los suburbios está la energía, la vitalidad, el futuro del país” contó Yamil mientras esperaban bajo un calor insoportable.

Un país que se encontró con la otra parte, que hasta ahora había ignorado e incluso cuestionado. La unidad de Francia estaba allí.

El terrorismo ha cambiado las condiciones en Francia. Los jugadores se cambiaron al bus imperial y la policía exigía que pasarán rápido por la avenida por temor a un atentado. Fue el delirio. Ellos y los fans se filmaban mutuamente. Era una comunicación única para hacer perdurar un momento histórico. Diez minutos para recorrer una avenida donde habían esperado 12 horas para ver sus ídolos.

El palacio presidencial del Eliseo les abrió las puertas a ellos y la Copa del mundo, en las manos del arquero. El presidente Emmanuel Macron, futbolero a diferencia del Jacques Chirac de 1998, les abrió las puertas a los héroes de Francia. Los recibió en el perrón con aplausos y abrazos de familia junto a Brigitte, su esposa.

EFE

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