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agosto 14 de 2018
NOTICIAS

Yo amo a “Riguacha”

“La ciudad con su toponimia mística e histórica del río y la hacha, ya no se inmuta cuando la llaman: Riguachaí
Por: Ángel Roys Mejía @Riohachaposible - 2018 / 07 / 14

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la posición de www.guajirapress.com

Indignación general ha suscitado la desaparición de tres letras del icono de “Yo amo a Riohacha” ubicado en la calle primera. En medios locales y en las redes se multiplican fotografías del monumento destartalado y llueven las presunciones de culpa en los vándalos, los drogadictos, los desadaptados, basuriegos, recicladores y los venezolanos, por supuesto. Un asunto cosmético toma ribetes de conmoción y crisis de valores con altivos precedentes.

Unos extranjeros pasan por el lugar y deciden retratarse simulando cada uno las letras faltantes y su desparpajo creativo se convierte en una imagen viral con diversidad de interpretaciones y comentarios, que van desde “memes” hasta profundas reflexiones sobre la cultura ciudadana.

La voz oficial emanada de la dirección de Cultura distrital hace circular un boletín aclaratorio informando que sus pesquisas indican que la caída de las letras no proviene de un acto de vandalismo, sino que fue provocado por los fuertes vientos que por estos días han tumbado árboles, derribado techos y construcciones en la capital guajira. Lo que no dice el comunicado oficial es que no existen planes, ni presupuesto de mantenimiento de ningún monumento y por ello estatuas, esculturas, mausoleos y bustos que desfilan por el equipamiento urbano de la ciudad se desmoronan como la memoria.

Mientras a la ciudad se le caen las palabras, como creativamente alguien posteo en redes, la administración distrital que parece estar jugando un partido de la copa de mundo de esos que se van al alargue y el tiempo extra no alcanza para definirlo y hay que tensionarse con los disparos desde el punto penalti, presenta una nueva alineación para oxigenar la crisis.

Entretanto el barullo de voces entretenidas con las letras descuidan que Camarones, tierra del alcalde y de los tres anteriores mandatarios clama agua y en sus voces se siente el engaño, que las empresas que le quedan al ente territorial como el matadero, el terminal y el mercado urgen decisiones de fondo y forma para congraciarse con el crecimiento de la ciudad; que el agua permanente en el casco urbano es un privilegio para el 5 por ciento que vive en el centro, mientras los barrios donde tiene asiento el mayor número de la población sobreviven con un día de agua a la semana.

Está la ciudad tan acostumbrada a no tener alcalde, a tener uno interino o a mal tenerlo que no genera ninguna expectativa en el presupuesto de las familias riohacheras los anuncios de una administración desteñida y arriada por un mandatario sub júdice cuyo mandato popular sigue en el “tibiri tabara”.

Es por ello que la ciudad con su toponimia mística e histórica del río y la hacha, ya no se inmuta cuando la llaman “Riguacha”, porque da lo mismo que se caigan las letras, cuando la crisis se estaciona en el corazón de los ciudadanos y los problemas más sentidos se visten como el verano: fuerte, permanente y eterno.

 

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