Logo
Facebook Twitter Youtube Instagram
agosto 14 de 2018
NOTICIAS

¿Los Putchipu son jueces?

"Si algo ha distinguido a los wayuu, es su enorme capacidad de apropiación de elementos de otras culturas"
Por: Abel Medina Sierra - 2018 / 07 / 03

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la posición de www.guajirapress.com

Tres aspectos de ocurrencia reciente me llaman poderosamente la atención en los complejos procesos de interculturalidad a los que se ven sometidos los wayuu en su larga historia de contacto y de negociación con la cultura hegemónica y las demás con las cuales les toca interactuar. Si algo ha distinguido a los wayuu, es su enorme capacidad de apropiación de elementos de otras culturas como una manera de negociación que le garantice la supervivencia, cada día tratando de disminuir las asimetrías entre una cultura mayoritaria  hegemónica y la suya que es minoritaria y subalterna.

El primer hecho tiene que ver con la creación en el resguardo wayuu de Mayabangloma cerca a Fonseca, de un cuerpo policivo, de control social y de la seguridad al que llaman “Guardia indígena”. El modelo es tomado de etnias del Cauca, entre estas los nasa, quienes han erigido su guardia como una institución respetable al interior de la etnia y como temida fuerza de choque contra la fuerzas armadas de Estado y las irregulares como las guerrillas, bacrim y paramilitares.  Las garantías que ofrece esta guardia entre los nasa, ha consolidado mucha institucionalidad y acatamiento por las severas sentencias y mecanismos de castigo a quienes infringen la ley, de lo que no se salvó ni siquiera un parlamentario indígena que fue sometido a tremenda fuetera pública por no obedecer el mandato comunitario. Solo con la determinación de los guardas y su simbólico bastón, esta fuerza ha logrado desde desterrar batallones de soldados hasta retener policías por estar invadiendo su autoridad en territorio autónomo. La justicia colombiana les ha conferido la autonomía de ejercer justicia a los miembros de su comunidad en lo que han dado muestras de ser más severos, incluso, que el Estado.

En el caso de los wayuu de Mayabangloma, se trata de la apropiación de una institución que es ajena, tomada de una etnia que ni siquiera es vecina a los wayuu, por lo que, para algunos, se trata de un experimento intercultural de imprevisibles resultados y que no consulta la tradición wayuu para resolver conflictos internos a través de la mediación de los putchipu y los mecanismos de la justicia restaurativa y no punitiva. Esta guardia, incluso, ha sido cuestionada porque ya se han conocido casos de conflictos con arijunas, a quienes les solicitan documentos de identidad y les restringen el paso en su territorio como manera de ejercer autoridad policiva. 

El segundo aspecto, no menos preocupante, es el que denunció el líder indígena Armando Valbuena ante a visita del procurador general de la República, Fernando Carrillo esta semana a La Guajira. Se trata del escenario impuesto por el Estado para la administración de los recursos del Sistema General de Participación, el cual está diseñado para etnias que, como las del Cauca, tienen una autoridad única, una sola línea de mando y un solo cabildo. Este modelo no solo ha enfrentado a los wayuu por la guerra de los recursos estatales de las parcialidades, sino que ahora emergen “falsas autoridades” como denuncia Valbuena. Cada kilómetro de tierra del territorio wayuu aparece una “autoridad” arrogándose el derecho de administrar recursos, otorgar avales y compensaciones. El caso de cuatro hermanos, quienes fungen como autoridad es un caso concreto de cómo se contravían los usos y costumbres de la etnia cuando así conviene. 

El tercer caso es el más delicado. Reconozco que no soy abogado, tampoco wayuu, por lo que el tema me genera más preguntas que respuestas. Desde que se pidió a los dos primeros colombianos en extradición durante el gobierno de Belisario Betancourt, guajiros para más señas, los sindicados han apelado a sus ancestros wayuu, lejanos o cercanos, para evitar que el Estado los envíe a Estados Unidos. Desde entonces, desde el sonado caso de Kiko Gómez hasta uno más reciente, tanto familiares como defensores han buscado la utilidad del derecho consuetudinario indígena y los usos y costumbres para que sirvan de escudo ante una eventual extradición. Hasta el momento todos han fracasado, pero la Justicia Especial para la Paz y la presencia del magistrado wayuu Juan José Cantillo, se ha visto como una posible ventana de éxito.

El Diario del Norte tituló en estos días “Sistema Normativo Wayuu impediría extradición a Estados Unidos de indígena solicitado por narcotráfico”.  Para ser más precisos, no existe una instancia llamada sistema normativo, se trataría más bien de las autoridades tradicionales y algunos putchipus de la comunidad de origen del ciudadano sub judice. Por mucho que he leído el muy riguroso estudio de Weidler Guerra no he podido concentrar que la figura del llamado “palabrero” sea homologada culturalmente con la de juez, ni la de fiscal. De allí que pregunto para que alguien que conozca bien el sistema normativo me ilustre: ¿los putchipu son jueces o mediadores? ¿Si ellos son los que llevan la palabra, en este caso concreto de extradición, quién envía la palabra a quién? ¿Quién debe ser reparado e indemnizado? Si el delito de cometió contra un Estado extranjero, ¿qué competencias tiene un mediador de conflictos internos para ese caso? ¿En el sistema normativo wayuu hay mecanismos de investigación y probatorios que le permitan a los putchipus decidir si el indiciado es inocente o culpable? ¿Hay antecedentes en la etnia de juicios de responsabilidad para este tipo de delitos? En caso de que los hubiere, ¿quién funge como acusador o fiscal y quién como defensor? Mi última pregunta no es menos importante, ¿quienes han pedido que se juzguen a los indígenas pedidos por la justicia nacional e internacional bajo el sistema normativo wayuu, lo hacen porque realmente quiere que se haga justicia o porque quieren solo ayudar a la impunidad? 

 

COMENTARIOS
INFORME ESPECIAL

                                 

Publicidad
RSS

Visita nuestro canal de Youtube.

Suscribirse al Canal
Pauta con Nosotros